Cuando perdí mi inocencia.

Hola, me llamo Claudia, y si leíste mi anterior post, esto ya lo sabías, y sabías que tengo 17 años y que le tengo miedo a muchas cosas. No espero que demasiada gente se pase por el blog (aunque me gustaría) y menos creo que alguien escriba y me diga la suya (aunque es de lo que más desearía). Pero lo voy a seguir haciendo, porque tengo muchas cosas por contar :).

Y tengo página de fans: https://www.facebook.com/ClaudiaExistencial y twitter: @claudiaexiste . Así que por quererse comunicar conmigo no será ;).

Pero vamos a la reflexión de hoy. Cuando miráis al pasado, ¿no se os ha ocurrido alguna vez pensar en qué momento perdisteis pista total de vuestra inocencia infantil? No hablo de aquella inocencia que algunos tipos de personas pueden tener (que quizás es que son demasiado ignorantes o tienen demasiada buena fe en la gente y en seguida caen en las bromas y trampas de los demás. O quien sabe, quizás estas personas no hayan perdido su inocencia infantil), hablo de aquella que tenemos cuando somos pequeños y que al crecer y madurar, vamos perdiendo.

Recuerdo cuando era más adolescente, quizás cuando tenía unos 12 o 13 años, que constantemente me preguntaba como averiguaría que mi inocencia estaría ya perdida en algún pasaje de relatos del pasado. Intentaba pensar en pistas que me ayudaran a averiguarlo, intentaba ver como era en aquel momento y como lo había sido de más pequeña, por si encontraba alguna pista en algún cambio. Lo que podía ver es que cuando creces, y ves las decisiones que tomabas en situaciones similares del pasado y del presente, te dan ganas de darle collejas a tu yo anterior. Piensas “Yo habría actuado mucho mejor” o “como se nota que era más pequeña pero me creía mayor y en realidad no tenía conocimiento de la vida”. Pero tengo la sensación que esta no es la mejor pista sobre la pérdida de la inocencia puesto que cada vez que voy creciendo pienso lo mismo de mi yo del pasado.

Está claro que ya no creo en cosas en las que creía antes. ¿Es símbolo de esa perdida? Bien, yo con 12 o 13 años creo que era más aniñada e infantil que la mayoría de gente de mi edad. Quizás yo crecía al ritmo que debía crecer y el resto de niños los que crecían al ritmo frenético de esta sociedad, donde casi todos quieren ser ya adultos. Con esa edad seguía creyendo en seres fantasiosos o en cosas que siendo más pequeña también creía. Me seguía gustando jugar con mis juguetes y hacer volar la imaginación y no le hacía demasiado caso al amor. Solo de vez en cuando, pero al ver que no tenía oportunidad con nadie, volvía a mi mundo.

¿Era yo que no quería crecer o eran los demás que iban a toda velocidad? Pues ya no recuerdo demasiado bien como pasé de esa actitud a la que tengo ahora, donde parece ser que he visto como es el mundo en realidad y no me gusta nada. Y aunque hay cosas felices, veo también muchas atrocidades y como de estar bien puedes en nada estar muy mal. Tampoco juego a nada con juguetes y me parece a mi que sería incapaz ahora mismo de intentarlo ya que creo que ya no tengo imaginación para ello, y lo veo ridículo.  ¿Es esta una señal del fin de mi inocencia? No recuerdo cual fue el día que la cruda realidad se estampó en mi cara. Pero dolió y aquí estoy, que no me fío de nada y no tengo muy clara la existencia de los finales felices. Quizás sea esta la clara muestra del final de mi inocencia.

Gracias por leerme y espero ver algún día vuestras reflexiones :).

Claudia.

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2 comments

  1. UTLA · enero 22, 2015

    Estimada Claudia,
    Todos en algún momento de nuestra infancia-adolescencia nos hemos sentido así.
    Ese es un gran punto a favor de Claudia, es fácil empatizar con ella, pues en mayor o menor medida todos hemos pasado por ello.
    Es curioso lo que dices, Claudia, acerca de que siempre son los demás los que crecen rápido, yo creo que cada uno tiene su propia historia; pero curiosamente todo somos egotistas, y efectivamente percibimos nuestro entorno como bien narras.
    De momento me gusta mucho lo que has narrado, esas reflexiones interiores, reflexiones tan inmanentes a las personas.
    Espero tus próximos relatos y te deseo suerte en esta andadura.
    Un abrazo Claudia.

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    • claudiaexistencial17 · enero 23, 2015

      Muchas gracias UTLA por dedicar un ratito a leer y compartir tu opinión 🙂 Supongo que quizás es cierto que debemos crecer todos a un nivel parecido pero también es verdad que hay personas que “les cuesta más” saltar del nido. Yo quizás lo que hacía era retenerme en ese mundo porque me resultaba más fácil.

      Pues tengo muchos temas en mi cabeza sobre los que hablar… Algunos que quizás gusten más que otros. Ni que sean pocos los que me lean, con saber que otros me leen y opinan ya me alegra haber hechos este blog 😀

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