Si miro hacia otro lado, ya no existe

Esta reflexión se me ocurrió justo ayer,  en mi habitual trayecto en el metro de Barcelona.  Hoy iba a hablar de otro tema,  pero creo que me apetece más hablar sobre lo siguiente.

De todas las veces que voy en este transporte público,  diría que 6 de cada 10 aparece alguien que diferentes formas pide lo mismo : Ayuda (normalmente,  dinero).  Son muchas las cosas que se dicen de estas personas, la más extendida es que actúan normalmente bajo mafias o similares que son quienes realmente se quedan el dinero. Otras personas simplemente usarán ese dinero para comprarse vino o cerveza y así intentar ahogar sus penas (en vano,  según mi opinión).  De todas aquellas personas sabes que hay un sector que ese dinero no va ir a buen camino ni a ayudar la causa que defienden o de la que quieren ser ayudados.  ¿y qué pasa entonces?  Se genera un momento de suprema incomodidad donde de repente nuestras cabezas hacen lo posible (y en ocasiones de una manera desesperada) por evitar a toda costa el contacto visual con este individuo que va en busca de caridad.  Pero no sólo intentamos evitar el contacto con los ojos sino ya directamente de todo su ser.  Un imán nos atrae en dirección contraria a su presencia y parece que solo miramos de reojo para asegurarnos de que se va a ir en breve.

Yo siento incomodidad. Y a veces creo que vergüenza,  no de esta persona,  sino de la actitud de todos nosotros ante ella. Bueno,  reconozco que en una ocasión sentí vergüenza ajena por la persona en cuestión que pedía dinero. Se arrodillaba constantemente ante la gente de su alrededor y suplicaba ayuda.  Conozco de culturas donde esta práctica es normal y donde sentirse por debajo de otros humanos es “normal”,  pero a mi me daba vergüenza.  Degradarse a ese nivel para pedir dinero me hacía preguntarme lo realmente desesperada que puede estar esta persona por obtener ayuda o de lo que es realmente capaz de hacer uno por dinero.

Otro caso diferente es el de un señor que veo habitualmente pidiendo en el metro. En su argumento aporta un punto interesante (desde mi punto de vista)  para su credibilidad : No sólo pide dinero sino que pide cualquier cosa para su mujer y su hija. Sirve comida, biberones, pañales, leche o cualquier cosa que creas que le puedes dar.  La lástima es que me pilla siempre en el metro y allí no tengo un supermercado para comprarle nada.

Otro caso es el del típico que parece más actor de teatro que alguien pidiendo dinero.  Se tiene el discursito bien memorizado y tiene cierta gracia cuando habla por lo que cae bien y la gente le da dinero con más facilidad.  Luego tenemos las mujeres de “siñores y siñoras”  que de estas no me fio mucho porque con las que me he encontrado no me aceptan cosas que no sea dinero y allí quizás si hay otras personas detrás.  Normalmente van con bebés o con muñecos (ES REAL) y creo que deberían vigilar o les quitarán la custodia de sus niños :(.

Pensándolo mucho,  he llegado a la conclusión que si siento vergüenza o algo similar cuando una persona pide dinero o ayuda en el metro es por una mezcla de varios factores.  Uno de ellos es nuestra actitud de que si giramos la mirada ya no existe el problema que nos incordia (actitud muy habitual en otros ámbitos y que no lleva a buen cauce),  otro factor es que es un problema social que existe y del que no clara solución.  Es un reflejo de una realidad escondida pero que existe en el día a día y de la que es muy difícil salir y siento vergüenza porque no sé ayudar ni a esta persona ni a todas las que veo pidiendo. Y también siento vergüenza por todos aquellos que están detrás de algunos de los que piden que se aprovechan de su marginalidad y desesperación para sacar tajada del asunto.  Otro pequeño reflejo del día a día….

Y bien, ¿qué me podéis decir vosotros? Da cosita hablar sobre estas cosas y además, exponiéndolo públicamente, nos arriesgamos a que nos digan aquello que no queremos oír o que interpreten mal las cosas…

Claudia

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2 comments

  1. Reskar / Alberto (@reskar) · enero 27, 2015

    Tienes razón, he sentido muchas veces lo mismo que tu y no es la primera vez que doy un bocadillo a alguien y me lo rechazan tirándolo al suelo.
    Creo que por culpa de estas personas que no buscan caridad, sino que buscan dinero sea para ellos o para una “mafia”, las personas no tomamos realmente conciencia de los problemas ajenos a nosotros.
    Todo esto conlleva a una ignorancia que nos hace apartar la vista y no ver lo que tenemos justamente delante.

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    • claudiaexistencial17 · enero 27, 2015

      Y supongo que la forma de ser de nuestra sociedad también nos ayuda a que esto sea así. Y es una lástima porque tampoco sé que podemos hacer al respecto. Y no puedo ser un super héroe jaja.

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